En este artículo analizamos las razones clave por las que toda Pyme debería tener su propia página y los beneficios que conlleva:
● Hace que el negocio sea más visible y competitivo: la mayoría de los clientes contratan los servicios de una Pyme compran sus productos bien porque se lo recomienda directamente algún conocido o bien porque lo encuentran buscando en Internet. Sin embargo, el porcentaje de PYMES que tienen una web es muy reducido en casi todos los sectores de negocio. Esta perspectiva hace que tener una página suponga una clara ventaja competitiva porque permite captar potenciales clientes que navegan en la red buscando un negocio de un determinado sector. Por el contrario, carecer de web significa renunciar a clientes que encontrarán la página web de la competencia y contratarán sus servicios o adquirirán sus productos.
● Influye en la imagen y credibilidad del negocio: una página web transmite una imagen más profesional de la Pyme, su negocio y el servicio o producto que ofrece. Además genera confianza en el cliente o potencial cliente, que normalmente es el elemento decisivo a la hora de contratar los servicios de una Pyme. Muchos de ellos carecen de una oficina, local o despacho físico, y en ciertos sectores incluso llevan a cabo su trabajo dentro de los domicilios de los clientes, por lo que la confianza que la Pyme genere en el futuro cliente es un elemento crucial a la hora de que se contraten sus servicios.
● Aumenta el número de clientes y abre el negocio a nuevos mercados: Internet supone una expansión de mercado y un aumento del número de clientes, lo cual se traduce en un aumento de ventas. Desde Internet, la Pyme no sólo puede acceder a nuevos clientes que pertenecen a su mercado tradicional, sino también a otros que hasta el momento se quedaban fuera de él. Por ejemplo, personas que residen en otras comunidades o incluso otros países y que pueden adquirir sus productos directamente desde Internet o contactando personalmente con la Pyme.
● Ahorra tiempo en atención al cliente: un cliente que baraja la posibilidad de contratar los servicios o adquirir los productos de una Pyme suele tener dudas que quiere resolver antes de decidirse definitivamente. Por lo general éstas suelen ser las mismas en todos los clientes (precios, tarifas, tiempo que tardará en llevar a cabo el servicio, etc), por lo que si la Pyme tiene una página web, el cliente o futuro cliente consultará sus dudas en ella, y sólo en última instancia contactará personalmente con la Pyme para resolver las últimas dudas que le queden. Pero si éste carece de presencia web, el cliente se verá obligado a contactar directamente vía telefónica. Así, una página web completa ahorra el trámite prescindible de resolver las mismas dudas una y otra vez.
● Permite ofrecer información complementaria: hay cierto tipo de información que es muy complicado hacer llegar al cliente y que, sin embargo, puede ser de interés para éste o puede ser la clave para que se decida por una Pyme u otro. Una página web permite incluir información más extensa de la que puede mostrarse en un folleto o catalogo publicitario, y de manera mucho más barata, como imágenes de trabajos realizados anteriormente, proyectos, planos, etc.
● Establece una vía de comunicación con sus clientes: una página web puede ser el motor ideal para fomentar la comunicación directa o indirecta con el cliente. Una buen idea son los Newsletters, que informan periódicamente a los clientes sobre todas las novedades (lo cual aumenta la posibilidad de venta) y que, como requieren suscripción, permiten a la Pyme tener constancia de los datos personales de los potenciales clientes o usuarios interesados en el negocio o el sector.
Otra posibilidad son los blogs personales, las RSS de noticias extraídas de otras páginas web del sector, etc. Las posibilidades son muy amplias y en todo caso dependen de las preferencias de la Pyme o de lo que cree que esperan sus clientes.
● Es el lugar más económico para publicitarse: teniendo en cuenta la relación tiempo de publicación- coste (24 horas del día los 365 días del año) una página web es la opción publicitaria más barata. Además es dinámico, constantemente renovable y puede actualizarse con precios e información sobre novedades constantemente. Eso la convierte en una opción más flexible y rentable que la publicidad impresa, y es capaz de soportar mucha más cantidad de información e imágenes.

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